SOCIEDAD ESPAOLA DE ASTROLOGA

Ponencia presentada a la IV Jornada de Divulgación Astrológica organizada por la Sociedad Española de Astrología en Alicante el 2 de Oct ubre de 2010

Esta aportación se nutre de muchos años de terapia psicológica con la ayuda del análisis de la Carta Natal, y pretende indicar algunos aspectos que ayuden a comprender los efectos que sobre la persona tiene ese conjunto de condicionamientos cristalizados en las pautas de conducta, que en psicología recibe el nombre de El Ego, y en sufismo “El Yo Dominante”, y que dirige nuestras vidas suplantando nuestra naturaleza espontánea y natural hasta hacer de ellas pura esclavitud.

Nacemos libres, según Rousseau, pero por doquiera nos atan cadenas extrañas a nuestra naturaleza humana. O como decía Gurdjeff, nacemos como páginas en blanco que cualquiera va escribiendo en ellas hasta emborronarlas de tal modo que ya no parecen blancas.  En psicología clínica estudiamos ese fenómeno como el conjunto de condicionamientos culturales y ambientales implantados desde la infancia y que lastran la vida del adulto hasta extremos fuera de toda lógica. Es lo que Konrad Lorentz (Premio Nobel de Medicina) llama “Las Primeras Experiencias”, que van creando pautas de conducta impuestas por las impresiones que el niño no entiende ni asimila, sino que incorpora como algo contradictorio que le parece necesario admitir. 

En términos coloquiales llamamos El Ego al personaje, o conjunto de personajes que el niño se crea para poder sobrevivir a los miedos y terrores provocados por la marea de mensajes, consignas, doctrinas y pautas culturales de comportamiento que va recibiendo ya desde el momento de nacer, absolutamente contradictorios con su naturaleza humana esencial, pero a los cuales ha de dar una respuesta que no puede ser otra que crearse su propio personaje.

El niño necesita crear ese otro yo, esa careta, que llamaremos El Ego, por varios motivos: Los adultos de su entorno esperan de él algo que no es, requieren un orden que no es el suyo, unas respuestas a preguntas que no puede entender, comportamientos cuya estructura ideológica o social no corresponden en absoluto a su naturaleza instintiva. Y como el niño no puede marcharse, cambiar de padres o de entorno cultural, como haría un adulto que llegara a un puesto de trabajo en el que no puede entender lo que se espera de él y simplemente termina despidiéndose, el niño debe montarse un personaje colateral que más o menos responda a lo que se espera de él. Por otra parte como los padres o quien lo cuida han de tener forzosamente razón, porque de otra manera él sentiría que su supervivencia está amenazada, cualquier fallo en ejecutar bien ese personaje sobrepuesto lo atribuye a él mismo y aparecen las culpabilidades y erosiones en la autoestima que no tienen sentido en cualquier otra especie viva, ni tampoco lo tendrían respecto de su propia naturaleza.

Por tanto, vamos a tratar aquí de analizar y descubrir aquellos elementos y aspecto de la carta natal que contribuyen a la formación del Ego y a identificarlo. El propósito de ello es evidente: Que la persona sepa por qué se comporta de forma tan contradictoria como hacemos todos y sepa además que no tiene ninguna culpa de ello; de no ser por el entorno en el que nacemos, la autoestima debería quedar intacta para que la persona pudiera disfrutar de sus años de vida.

Vamos a utilizar aquí en parte el análisis que nos legó en Dr. Vicente Lupo (*), aunque por supuesto para encontrar las claves de la formación de “la Coraza ante miedos imaginarios” que es el Ego, hemos de contemplar toda la carta en su conjunto, así como la contemplamos para tratar de ayudar a nuestro consultante a entender cómo es esta coraza y porque la ha formado él mismo. Comencemos por lo más esencial:

  • El sol indicará la dirección de la madurez, mientras que la Luna la fijación del personaje que tuvo que crearse el niño, su autoimagen.
  • Los nodos de la Luna indican la dirección de la madurez.
  • La Parte Arábica llamada “de la Fortuna” y que he rebautizado como la de la “Realización Personal”.
  • Distinción entre madurez como el desarrollo de la autodeterminación hacia la libertad de la persona, en armonía con su naturaleza, y la adultez como aceptación ciega de los condicionamientos como si estos fueran algo real.

Con estos elementos hemos querido expresar el propósito de este artículo y comentar lo que yo entiendo por “Evolución”: El ser humano nace libre y su naturaleza ya se encuentra en el grado  de evolución que le corresponde, solo ha de desarrollarla y experimentarla a lo largo de su vida.  Pero al nacer en este planeta su infancia recibe toda clase de estímulos artificiales y contradictorios con esa naturaleza que lo van lastrando con una pesada carga. Por eso decimos que el ser humano vive en un mundo irreal (el maya de los hindúes), construido por ideas y doctrinas que en su día fueron adecuadas para el grupo humano en cuestión, pero que al seguirse utilizando posteriormente en cualquier situación resultan absolutamente contrarias al desarrollo de la personalidad del ser humano, ya que este necesita adaptarse al cambio constante que experimenta el universo. El proceso hacia la madurez consiste en la DEVOLUCIÓN de esas cargas y condicionamientos para recuperar su naturaleza humana. “Siempre estuvimos a los pies del Maestro”, dijo Krishnamurti. No necesitamos redentores, solo descubrirnos y descubrir nuestro espíritu crítico, nuestro espíritu libre.

En un ser humano libre, la configuración de su carta natal serviría para desarrollar y experimentar su propio grado de evolución, pero la misma configuración astral en un intelecto condicionado, como el nuestro, sirve para todo lo contrario, es decir para anclarse aún más en el error de pensar que las pautas de conducta sociales y las doctrinas religiosas, en suma, las formas culturales bajo las que vive son algo real y necesario.

Finalmente hay que tener en cuenta que el adulto da una respuesta diferida a los traumas (miedos irreales) que incorporó en niño y escondió detrás de la máscara de su personaje creado a tal efecto. En otras palabras, los comportamientos contradictorios y “neuróticos” del adulto no son otra cosa que reacciones que tuvo que expresar el niño en el período de incorporación de los miedos traumáticos, pero que, al esconderlos entonces por instinto de supervivencia, salen ahora. Por tanto, para tratar esos traumas e intentar que el adulto se libere de ellos, hemos de aproximarnos a como sintió la vida el niño y descubrirlos. Para ello hemos de tener en cuenta que el peor miedo que siente el niño es ser descubierto, no importa de qué ni si a lo mejor descubrirían a un ser humano excepcional, pero lo cierto es que él no lo sabe. Por eso construye el Ego, un personaje que cree que satisfará lo que se espera de él, es decir no lo que él es en realidad sino quien los demás quieren que sea.

Llegados a este punto vamos a identificar los elementos que requieren atención en una carta natal en aras de trabajar para la libertad del individuo, el nuestro y el de los demás. Para ello vamos a hacer una clasificación dedicada a la terapia:

  • Planetas personales, Mercurio, Venus y Marte; la razón, los sentimientos y la acción.
  • Los poderes del mundo, Júpiter y Saturno, con los que hay que negociar nuestra ubicación.
    • Júpiter, los mensajes aparentes.
    • Saturno, los mensajes implacables.
  • Los transaturninos, Quirón, Urano, Neptuno y Plutón, claves para detectar los contenidos traumáticos de infancia; los miedos existenciales.

Vamos a empezar en razón inversa a su distancia al Sol:

TRANSATURNINOS

  • Plutón: Indica que hubo un conjunto de miedos muy concretos y medibles que el niño escondió por temor a que se descubriera que no cumplía con lo que se esperaba de él. Y los escondió muy bien, especialmente para sí mismo, por eso se convierten en las obsesiones que atenazan al adulto y que no quiere ni oír hablar de descubrirlas.
  • Neptuno: En algún punto de su persona en relación con su entorno, en niño se sintió indigno y avergonzado, y como consecuencia la respuesta del adulto es evadirse de identificar sus apetencias o sentimientos en ese punto, y por lo tanto “no sabe ni contesta” cuando se le pregunta directamente.
  • Urano: Aquí el sentimiento fue de humillación, y por lo tanto lo que expresa es rebeldía. “Ya que os burláis de mí, no quiero saber nada de vosotros”.
  • Quirón: Es La herida que el niño incorpora sintetizando sus traumas existenciales y graba en forma de un mensaje subliminal: “Por todo ello (el conjunto de traumas anteriores) estoy condenado a no tener… (los asuntos de la casa donde se encuentra Quirón).

A nuestro entender las indicaciones estos cuerpos celestes más allá de la órbita de Saturno, que marca los límites de lo personal, la “piel” tanto biológica como psicológicamente, son más útiles al referirlas a los asuntos de la casa donde se encuentran que a su signo, ya que, al ser de ciclo muy lento, esa posición por signo la tienen los individuos de toda una generación, no así por su posición en la carta natal, que es personal e intransferible, ya que depende de la hora y el lugar de nacimiento. Por lo tanto, en la indicación del trauma psicológico tendremos en cuenta principalmente su posición en la carta natal.

JÚPITER-SATURNO.

En cuanto al par Expansión-Contracción requieren un tratamiento muy completo por posición, signo y aspectos, especialmente a los planetas personales.  Y en general los estudiaremos en virtud de un conjunto de mensajes reguladores y cargados de obligaciones que recibe el niño:

  • Júpiter indica qué envites recibe la persona (el niño) a la hora de expansionarse hacia las cosas mundanas, y de qué forma lo hace o por el contrario se inhibe.
  • Saturno indica las trabas y dificultades que recibe el individuo en su desarrollo mundano.

Para ambos planetas son especialmente importantes los aspectos que hagan a los planetas personales y también al Sol y a la Luna, sobre todo a ésta, porque indican las relaciones que la persona siente respecto del mundo y del tiempo en el que le ha tocado vivir. Para Júpiter seria las dificultades de su propia representatividad, su forma de ser reconocido o repudiado, y para Saturno nos indicaría los procesos psicológicos de autoexclusión y bloqueos en concederse una mínima autoestima, etc.

CONCENTRACIÓN DE PLANETAS EN CUADRANTES.

Centrándonos en psicología de la conducta, los cuatro cuadrantes tienen sus significadores genéricos, por concentración de transaturninos y por concentración de personales.

Delimitación                           Personales: Facultades          Transaturninos: Trauma

DIFICULTADES DE EXPRESIÓN DE LOS PLANETAS PERSONALES.

Otro aspecto a tener en cuenta es la mejor o peor expresión de las energías planetarias, según que los planetas personales estén:

  • En segundos signos de las casas (energías interceptadas).
  • En Caída o Exilio. 
  • Afectados por aspectos bloqueantes, tipo cuadratura Saturno a la Luna, o a Venus, etc.
  • Regentes del Asc o del Ds en la VI o XII.

RELACIÓN ENTRE LOS LUMINARES.

Dejamos para el final del análisis de los planetas personales, lo más importante y significativo: Las relaciones entre el Sol y la Luna.

El Sol, astronómicamente hablando, e independientemente de las teorías sobre la formación del Sistema Solar, es:

  • El centro del sistema planetario en el que vivimos.
  • Tiene el 98,9% de toda la masa del Sistema Solar.
  • Es La Estrella, ningún otro cuerpo emite luz y calor propios.
  • Dirige el movimiento del sistema; los demás cuerpos giran a su alrededor y por tanto dependen de él, aunque bien es cierto que el Sol a su vez recibe la influencia del magnetismo de los demás, pero siempre es a una escala menor y relativa. 

Bien, pues, pasemos esta realidad astronómica innegable a la interpretación de la Carta Natal, es decir a la búsqueda de la persona que nació bajo una tal configuración estelar y relacionemos (lo que es arriba es abajo).

  • El sol indica la personalidad central, en “otras palabras” el YO superior. Decimos que el conjunto de la Carta Natal sería el Alma, la esencia de la persona, lo que imprime un carácter de individuo a quien nació en ese momento. El sol es el centro de esa geometría del alma. Observo sorprendido como tantas veces se da una importancia exagerada a algunos planetas, digamos “excitantes”, como Plutón, hasta el punto de hacernos olvidar quién es el centro.
  • El sol indica la dirección, el sentido de autogobierno, el maestro natural que llevamos en nuestras estructuras psicológicas.
  • El sol indica lo que hace palpitar nuestra pasión por vivir, ese calor por el que sentimos que estamos vivos.

En cuanto a la Luna, no deberíamos olvidar que, aunque su importancia es capital, tanto como la del Sol, lo es meramente porque está cerca; es el cuerpo celeste que se encuentra más cerca de la Tierra y por lo tanto su influencia por atracción magnética es la más intensa de la que puedan tener los demás cuerpos celestes, aun teniendo una dimensión muchísimo más grande. Y no debemos olvidar tampoco que su movimiento, astronómicamente hablando, es tal vez de los más difíciles de ubicar puesto que su órbita tiene variaciones mucho más amplias que las de los otros planetas a lo largo del año, y por lo tanto en relación con el sol. En otras palabras, sus relaciones de atracción/repulsiones producidas por la relación entre su masa y la distancia a la Tierra son mucho más variables que las de cualquier otro planeta del Sistema, de ahí que su órbita sea tan difícil de calcular por la cantidad de coeficientes que han de tenerse en cuenta en las ecuaciones orbitales.

¿Qué deducimos de estas dos consideraciones?

Si partimos de la hipótesis de trabajo que la Luna rige las emociones, basándonos en la relación de estas con el agua; cuya influencia es perceptible en la Tierra por el movimiento de las mareas, aunque no tan perceptible en los flujos acuosos del organismo de un ser vivo que afectan a las pautas de conducta, entonces podremos inferir que, en comparación con la influencia del Sol sobre la persona:

  • Mientras que el Sol indica cómo es y cómo actúa la propia fuerza  y poder de la persona ante y para superar las propias limitaciones y las condiciones del entorno, la posición de la Luna en la Carta Natal indica su respuesta emocional. Es decir, la capacidad de absorber y transformar los estímulos en beneficio propio o por el contrario multiplicar los efectos nocivos de las propias contradicciones del intelecto o transformar en agresiones los retos que propone el entorno.
  • Si el sol es la fuerza direccional, el impulso, la pasión, la Luna, como el femenino es al masculino, indica la capacidad de sostenerlos en el tiempo e ir creando los frutos que permitirán el desarrollo hacia el adulto o por el contrario el anclaje en miedos no resueltos del niño.
  • Si el sol es la energía, la Luna es la biología, es la constitución básica del cuerpo, escenificada en los flujos linfáticos, el plasma sanguíneo, las cavidades digestivas como el estómago, donde se realiza la primera transformación de los alimentos o los alveolos pulmonares donde se transforma la hemoglobina, etc.  

De estas reflexiones surge directamente la capital importancia que en un análisis de la Carta natal tienen las relaciones Sol-Luna, marcando la base de todos los comportamientos que sobre los luminares ejercerán los aspectos y estado cósmico de los demás planetas. Es de todos los astrólogos conocido que un trino Sol-Luna en una carta natal cargada de aspectos de colisión de planetas feroces como Saturno, Marte o Urano, no solamente los hace llevaderos sino que parece crear su propia alquimia para la transformación de esos conflictos destructivos en crecimiento personal, mientras que en Cartas Natales envidiables por lo suave de sus relaciones planetarias una oposición o cuadratura entre el Sol y La Luna hace que nunca sean suficientes las dádivas de la fortuna, la persona jamás está satisfecha por lo bien que le salgan las cosas en la vida.

En análisis psicológico transpersonal la Luna indicaría el niño interior y el Sol el padre, y por lo tanto su relación os daría la medida del desarrollo armónico de la persona en su totalidad. Y enlazando con lo que decíamos al principio sobre el papel de los luminares en terapia, si la Luna indicara el personaje, la autoimagen que tuvo que crearse el niño para sobrevivir en  un entorno incapaz de comprender, y el Sol la dirección del desarrollo hacia el adulto, su relación por aspecto, casa y signo, nos indican la capacidad de la persona para absorber sus propios estímulos intelectuales y los que recibe del exterior para transformarlos en herramientas para el desarrollo de su vida.

Nadie perciba jamás fatalismo en mis palabras, todo lo contrario, solo tienen que recordar las Cartas natales de personajes famosos y recordar en cuántas de ellas la relación de los luminares estaba basada en aspectos de conflicto, y su historia está ahí para demostrar cómo se utilizó esa permanente insatisfacción que da una oposición  Sol-Luna en grandeza, en logo, en superación, mientras que hemos visto Cartas Natales de personas acomodaticias que no han logrado nada en esta vida, en las que había un magnífico trino  entre el Sol y La Luna.

Bien, la “magia” de la interpretación astrológica consiste en no dar nunca nada por supuesto, rechazar las recetas como tentaciones del Maligno, e ir abriéndose camino poco a poco entre la jungla de las respuestas de la psique hacia sí misma y en relación con el entorno. 

LA FORMACIÓN DEL EGO

Retomemos todos los elementos que hemos ido describiendo hasta ahora para encontrar uno de los mecanismos fundamentales para la formación del Ego: El juego de la Luna.

Hemos dijo más arriba que la luna nos indica qué personaje tuvo que crearse el niño para sobrevivir en un mundo que no podía entender. Bien, pues vayamos más allá y completemos este análisis con los nodos de la luna.

  • La Luna nos indicaría qué personaje se creó el niño
  • El Nodo Sur nos indica qué excusa tomó para crearlo.

En otras palabras, el adulto vive un personaje que el niño tuvo que crearse para presentarlo a los demás en sus primeros pasos de la vida porque creó que así seria aceptado. Pero, ¿por qué tuvo que crearse este personaje?

La explicación hemos de ir a buscarla a los contenidos traumáticos que se enquistaron en el interior de la psique del niño por estímulos contradictorios con ella procedentes del mundo, y que fue incapaz de procesarlos adecuadamente.

Indicadores del Trauma:

  • Planetas lentos, Urano, Neptuno, Plutón, y su síntesis, Quirón.
  • Dificultades de Expresión de los planetas personales.
  • Desequilibrio en la concentración de planetas en cuadrantes.
  • Conflicto entre los luminares.
  • Aspectos de colisión entre planetas de acción y de recepción.
  • Otros aspectos disonantes en la Carta Natal.

Fíjense que, añado al análisis de Vicente Lupo aquellos elementos que dificultan el libre y completo desarrollo de la persona para componer las características de ese personaje ficticio, múltiple y autodestructivo que el niño construyo para presentarlo al exterior como su substituto porque creó que así lo aceptarían y lograría sobrevivir. Con la ayuda de ese personaje el niño ha ido “evolucionando” en su camino hacia la adultez hundiéndose cada vez más en la representación teatral de alguien que no es él y que jamás tuvo que ser. 

El objeto de esta aportación era aproximarnos a la formación del Ego, pero para no quedarnos en lo destructivo demos alguna idea del camino terapéutico que, no puede ser otro que ir desvelando quien es ese conjunto de personajes al que llamamos Ego, como es, cual es su juego y por lo tanto cómo se puede irlo arrinconando para que no entorpezca y pueda al adulto libre “devolver” esos condicionamientos al lugar donde se originaron e ir adquiriendo cada vez mayores grados de libertad.

La astrología es una herramienta poderosa para desvelar las claves de lo que acabamos de exponer sobre el Ego y conocer sus contenidos y sobre todo el “juego” de sus mecanismos autodestructivos. Y como hemos dicho más arriba, no hay que dar nada por supuesto. La Carta Natal es un mapa para un recorrido que solo termina con la vida, y que puede irse recorriendo cada día para encontrar nuevas claves de conocimiento de uno mismo. Yo no creo en lo que se viene llamando “lectura de una Carta Natal” porque solo es una mera fotografía de algunos textos standard, leídos siguiendo algunas pautas escolásticas, y poco más. Para mi la Carta Natal, por supuesto actualizada con los cálculos dinámicos de progresiones, tránsitos, retornos, etc. es un camino que a cada paso descubre cosas nuevas sobre ti mismo y tu propia magia de vivir.    

Juan Trigo

El Bruc, Julio 2010

Notas:

  1. Permítaseme recordar aquí que en el “argot” del análisis astrológico, llamamos “Planeta” a todo cuerpo celeste del sistema solar que no es el Sol, incluyendo a la Luna, los asteroides, etc.