Las enseñanzas de Sócrates indican el camino hacia la libertad de contemplar ya sin reparos, vergüenzas o culpabilidades nuestros errores, omisiones, huidas, etc.

Se trata de eso, de ser libre para poder visualizar aquellas partes de nuestra historia que no contamos a nadie y observar todos los aspectos de nuestro comportamiento y acciones desde la profundidad y detalle que finalmente nos permite aceptarnos con sinceridad y convicción íntima (no porque lo digan los sistemas de creencias) como seres humanos que somos. Pues, si una ocasión fuimos villanos, en otra fuimos héroes. Claroscuros son la mezcla que compone el alma de los seres humanos.

Y una vez logramos entender esa mezcla de luces y sombras de nuestra condición humana lograremos aceptarnos, y solo entonces podremos perdonarnos con sinceridad, antes no.

No podemos cambiar lo que hicimos, pero si vivir en paz con ello, pues solo nuestra alma puede redimirnos, nadie más, porque cualquier otro ser humano carece de la sinceridad íntima y profunda de contemplar sin ira ni rabia, al cabo del largo camino, todas las aristas de aquellos hechos, hasta lograr perdonarnos, aunque nadie lo haga; esa es la libertad en silencio, íntima, personal e intransferible. Y no hemos de pregonar a nadie que estamos en paz, pues quien esté en paz lo notará.

Juan Trigo

Setiembre 22