Dicen que es más excitante remover fantasmas prefabricados por depredadores de emociones básicas, es decir ir en busca de esos sentimientos prohibidos, perversos que, dicen, todos llevamos dentro, que sentirse bien con la vida.

En Oriente dicen que venimos de la LUZ y volvemos a la LUZ… después de caminar un rato por el Valle de la Sombras; este planeta.

Había organizado yo mi curso sobre Lilith entrando directamente y sin perder tiempo a describir la operación política que se montó en el judaísmo de segundo tiempo desequilibrando la armonía primigenia entre Yahvé (el Creador masculino) y su contraparte Asherá(a modo del Yin/Yang), en beneficio del primero con el menoscabo y degradación de lo femenino. Explicaba yo la simbología babilonia de Ishtar, la Gran Madre. Veíamos en las clases prácticas la posición de Lilith en la carta de cada uno de los alumnos y ya, sin más dilación yo les recomendaba la “biblia” de la autenticidad femenina, Mujeres que corren con los Lobos, de Clarisa Pinkola Estés…

No; me equivocaba. La gente en general, salvo maravillosas excepciones que confirman la regla, seguía preguntando por esas oscuras tendencias y apetitos concupiscentes de Lilith en la Casa 2 en sus cartas o en cualquier otra casa. A lo que yo les respondía que yo también tenía Lilith en Casa 2 en mi carta y que una vez “bajado a esos infiernos” descubrí que no era más que la desesperación de un niño, hijo de una cultura que prostituyó el ejercicio de la estimulación natural, y que por ese motivo tuvo que inventarse fantasmas a escondidas, es decir en lo oscuro para que no lo viera nadie. Ya está, listo, simple; tema resuelto:  siempre hay una bugía, lámpara, linterna, foco, etc., con la que iluminar la caverna más oscura. Y en la exploración de Lilith, la luz que encontré a mis 45 años fue el libro de Clarisa. Como digo tema resuelto. No hay oscuridad que se resista a la luz… cuando hay voluntad para encenderla.

Pero, como digo era más excitante ceder a la trampa de los depredadores, la isla mágica de Pinocho, que el ejercicio de entender y encender la luz. La Luz no es más que Conocimiento.

Los cazadores basan la técnica de sus trampas en manjares que les gustan a sus víctimas. No les van a dar lo que no les excita. Y la lo dicen: “Por la boca muere el pez”.

Juan Trigo