Un buscador de la verdad se dirigió a uno de los discípulos de Mohsin Ardabili, y le dijo:
– Al parecer, tu maestro pasa los días haciendo que la gente desista de sus ideas y creencias. ¿Qué bien se puede obtener de semejante conducta?
El discípulo replicó:
-La joya se reconoce después de quitarle la tierra que la cubre. Una joya falsa se fabrica encimando capa tras capa de sustancia impura, la que de todos modos brilla, a cualquier superficie.
– A la viña joven la asfixia la maleza, pero nadie dice: “Matad la viña; y dejad que crezca la maleza”. El malhechor procura ocultar su crimen bajo el manto de la superchería, pero nadie dice: “Dejad que el manto se ha admirado”.
El buscador de la verdad comento:
– ¿Cómo pude yo haber sido tan obtuso que estés ideas no hayan penetrado antes en mi mente? ¿Por qué no das mayor difusión a tan hondos conocimientos para que todos puedan beneficiarse con ellos?
-Tienen publicidad todos los días en el comportamiento de los sabios;se hayan contenidos en los libros de los santos; se manifiestan tanto en el cuidado de jardines como en el arte de hacer baratijas. ¿Pero advierten acaso los negligentes otras cosas fuera de aquellas que sirven para incrementarse una negligencia?

Idries Shah