Ese estado de conciencia que llamamos felicidad, salud, bienestar, etc., depende del conocimiento que vayamos adquiriendo de quienes somos realmente y nuestro grado de aceptación sin censuras ni prejuicios ni esperanzas de ser otra persona, tener otras cosas o estar en otro sitio: Los cambios surgen del interior y de ese conocimiento.
Es decir, cada uno tenemos nuestro “secreto” (en griego también significa “sagrado”), y compartirlo alimenta la llama de ese templo personal, y único. Entender que compartimos la luz del Sol, el aire que respiramos, etc.