El Sol parece quieto en la Puerta de Cancer, o “Puerta de los Hombres” para los alquimistas, por la que pasamos a la caverna iniciativa abrigados con todas nuestras emociones, sabiendo que solo podremos salir por el otro lado, en el momento en que el Sol vuelva a parecer quieto (sol-sticio de invierno) y se abra la “Puerta de los Dioses” o Puerta de Capricornio, cuando las emociones ya se hayan sublimado y podamos, siempre al decir de los maestros de la Gran Opus Nigrum, pasar por el “ojo de la aguja” y salir de la cueva.
El calor intenso del verano revela los contenidos de la emoción profunda y los transforma en pasiones, que, hasta que caiga el invierno, irán levantando hogueras por el territorio, como faros del fin del mundo para orientación de navegantes ansiosos. Ojos de huracán para aquelarres por doquier, ritos sagrados, como secretas son las alquimias que tienen lugar en cada corazón humano movido por la búsqueda de la libertad.