En unos días se cumplirán los 100 años de una de las manifestaciones populistas de nuestra historia reciente, la Marcha sobre Roma de Benito Mussolini, que todo el mundo sabe cómo acabó.

Lo ocurrido en Italia, al ganar la extrema derecha, es decir el populismo, denota, además del cansancio de la población, comentado por los medios, un toque de atención a todos nosotros, los meridionales, porque nos pueden alcanzar arrebatos de prisa en solucionar por la vía rápida los problemas siempre muy complejos de toda democracia, ante la evidente falta de sentido común en los partidos de la izquierda insistiendo en su desunión, cultos a la personalidad, ausencia de autocrítica, pequeños egoísmos de poder aún más pequeño y efímero. En nuestro país, ¿para qué hablar? en Francia por un personalismo exagerado y exacerbante de su presidente, etc. ¿Estaremos entrando en la peligrosa senda del populismo en Europa?

Juan Trigo

Septiembre 2022