Foto: Línea de montaje. Taller de autómatas del Tibidabo, Barcelona.

Presten atención a su hija/o; no quieren convertirse en autómatas, como nosotros. Pero eso es lo más difícil, porque como nosotros ya aceptamos las consignas de la cultura sobre lo que está bien de lo que está mal nos cuesta bucear en nuestro interior en busca de lo espontáneo, lo natural.

La civilización fuerza la naturaleza y empieza con la estimulación infantil temprana. ¿Por qué surgió la idea de estimular precozmente a los niños?  Para obtener mejores piezas de una cadena de montaje. Así hemos forzado tanto la naturaleza que nuestro planeta se está agotando.

Es como si fuéramos en un velero a quien algún líder “iluminado” hubiera ajustado una máquina de vapor para que navegara más rápido. La destructiva consigna del “más y más” provoca que vayamos desmontando las cuadernas de madera del barco para quemarlas en esa caldera injertada. ¿Hasta qué momento nos daremos cuenta de que ya estamos navegando sobre el esqueleto del barco, a punto de naufragar?

No fuercen a sus hijos. Obsérvenlos. Préstenles atención. Aun que les resulte lo más difícil del mundo e interfiera en la línea de sus deseos y ambiciones… igualmente se desvanecerán en la nada, tarde o temprano.

Juan Trigo

Agosto 22