El rumor de fondo de una estrategia encubierta para desprestigiar la astrología, mucho más efectiva que todas las prohibiciones de lo oficial, que vengo escuchando desde hace 45 años en que empecé a estudiar astrología con mi maestro, que ha tenido una expresión elocuente en mi consultante de hoy angustiada por las noticias catastrofistas que me dice leer en la red cuyo máximo delirio lo empezamos ya a sentir con la famosa crisis del 2020, ahora ya anunciada a bombo y platillo por los economistas del Banco Mundial; el circo mediático está servido.

Un circo milenario, basado en atemorizar a la gente para tenerla obediente y sumisa a lo que se le quiera mandar. Una estrategia tan antigua como el homo sapiens. En el 2008 fue corregir la desregulación de la Era Reagan y la de ahora tiene un signo inequívoco, eliminar competidores (China) que se han excedido en su buen trabajo. 

Lo que no termino de entender es el porqué astrólogos que ha estudiado y experimentado el conocimiento intrínseco que alberga la astrología se presten a ese juego. El de meter miedo a la gente sabiendo que ante una catástrofe como la del 2008 no ha nada más que hacer que demoler viejos ídolos y buscarse la vida.

¿Que ganan atemorizando a sus clientes sabiendo que la ciencia astrológica habla de algo mucho mas profundo, la realidad del ser humano, la única especie del planeta que puede escoger y decidir, y por tanto acceder a grados de libertad?  ¿Pretenden seguirle el juego a quienes les interesa tener una población ignorante en base al bombardeo de noticias confusas, sin comprobación y sobre todo catastrofistas? ¿Porqué? Comprendo, aunque no comparto, el recurso a los productos sensacionalistas sin ningún fundamento para hacer dinero fácil con el que llegar a fin de mes, porque todos hemos pasado épocas difíciles y hemos tenido que buscar recursos bajo las piedras, pero, ¿por qué distorsionar una herramienta de conocimiento tan útil para vivir una vida más plena, instalándose en condicionar a los clientes en base al miedo? Me cuesta entender.

A mi nunca me ha interesado la Astromundial para no sentirme tan marioneta de energías con las que no tengo ninguna posibilidad. Pero si algún día me metiera en esa especialidad de la astrología, que mi maestro también dominaba, trataría de dar a la gente indicaciones de a quien beneficia, para identificar a los verdaderos responsables (aunque todo el mundo ya sabe hoy por hoy quienes son) qué bienes aplicar la parábola de José al faraón (ahorrar en vacas gordas para tener en vacas flacas) 

A la desprestigiación de la astrología podría aplicársele el viejo refrán castellano de “Entre todos la mataron y ella sola se murió “, pero lo qua mi me interesa comentar hoy es la intención. ¿Por qué atacamos la fuente de información, el agua de la vida de nuestro propio conocimiento, es sustancia que nos puede hacer libres?

Después de las persecuciones de la astrología a partir Siglo XVIII, olvidando que en los milenios anteriores había sido una ciencia practicada por médicos, filósofos, astrónomos, etc., de bastante renombre, asistimos en la actualidad a una estrategia diferente, la persecución encubierta: La estrategia de la confusión y el acicate de la ignorancia. Mi duda principal es si lo hacemos consciente o inconscientemente dejándonos llevar por la absoluta desregulación de un colectivo en el que cada cual va por libre sin el más absoluto respeto por el rigor y la historia, creyendo que no ha habido nada antes y “después de mi el diluvio”. Y comulgando con esa perniciosa estrategia de márqueting obsesionada por crear productos  nuevos para impactar al mercado, mirando hacia otro lado cuando nos damos cuenta que ese nuevo producto no es más que un engendro.

Y la solución está al alcance de la mano, como ocurre con las invenciones tecnológicas: el mercado (el consumidor) es muy cruel con novedades que no tengan un peso real, que no funcionen realmente mejor que los productos que tratan de substituir, pues hay que hacerlo muy bien para que el publico obtenga resultados cuantificables y constatables en su uso cotidiano. El consumidor ya empieza a acostumbrarse a no creerse la propaganda, la presentación, los slogans publicitarios, sino que va a comprobar si eso que ha comprado tiene algún valor real. ¿Por qué no hacer lo mismo en astrología?

Desde Babilonia, sin olvidar la observación aplicada de la Prehistoria, hasta nuestros días, han transcurrido cuatro mil años de práctica, investigación, y el ejercicio de mentes privilegiadas produciendo un rio de razonar y procedimientos lógicos, que nos dan la pauta sobre lo que hacer cuando alguien trata de vendernos la ultima elucubración de una noche de insomnio, convertida en doctrina creadora de beneficios monetarios rápidos.

Recuerden el refrán popular: “No se crean lo que no puedan comprobar”.