Extraído de la Historia Natural de Plinio el Viejo (amigo del emperador Vespasiano, muerto en el año 79 de la Era Cristiana durante la erupción del Vesubio) libro II capítulo XVI, párrafo 65, leemos:

Otra de las consecuencias de “estas alturas” (probablemente lo que hoy entendemos por epiciclos de los planetas) se manifiesta cuando los planetas tienen sus ápsides (perihelios) más elevadas respecto de sus propios centros, tiene lugar en otros signos: para Saturno en el grado 20 de Libra, Para Júpiter en el grado 15 de Cáncer, para Marte en el grado 28 de Capricornio, para el Sol en el 19 de Aries, para Venus en el 27 de Piscis, para Mercurio en el 15 de Virgo y para la Luna en el grado 3 de Tauro.”

Me ha parecido interesante reproducir la traducción, aunque los términos astronómicos no se correspondan con los de la actualidad, porque nos enseña que los grados de exaltación no fueron dados según criterios de simbología astrológica ni por “intuición” sino por posiciones muy precisas en astronomía. No me he encontrado muchas veces en textos antiguos que el autor se ciña a cálculos de trigonometría esférica, como los que se usan en astronomía, para determinar simbolismos astrológicos, sino que éstos vienen dados pos los autores por experiencia, intuición, capacitación, etc. Y entre los autores también, como en la actualidad, encontramos controversia y desacuerdo.

En cualquier caso, reflexionar sobre el porque cada planeta se exalta en los signos en que lo hace puede contribuir a que percibamos mejor su esencia, conozcamos más profundamente su actuación en nuestra carta natal, porque en definitiva, como enseño en mis cursos de iniciación, cada cuerpo celeste es un personaje bien definido que al realizar su recorrido por ese reloj preciso que es la banda zodiacal, muestra mejor o peor sus cualidades intrínsecas, que es con lo que tenemos que trabajar en la interpretación astrológica.