Aprendemos a encaminar nuestra vida por donde mejor nos hace sentir.

En los años jóvenes parecemos impulsados de realizar proyectos que se pueden detectar por aspectos en nuestra CN. Poco a poco, las exigencias y espejismos del mundo van reconvirtiendo los mismos aspectos para obligarnos a ir por el mundo como desesperados autómatas por objetivos cada vez más inalcanzables. Y poco a poco también, esa misma desesperación impuesta, nos hace detener algunas veces la alocada carrera y centrarnos en tomas de conciencia que nos hacen sentir bien independientemente de que logremos o no aquellos objetivos. Los aspectos de nuestra CN no han cambiado. Somos nosotros que los hacemos funcionar de otra manera, según nuestros propios intereses y no los impuestos por el mundo.

Las cuadraturas pueden ser una bendición para hacernos salir de una situación que ya no nos aporta nada, mientras que los trinos, por el contrario, pueden suponer un estancamiento.