Me pregunto si la ciencia astrológica conlleva algún tipo de fundamento u origen particular que provoque en más profesionales de los que me gustaría tener noticia, una actitud de sentencia judicial contra el consultante, como si este fuera reo de alguna maldición bíblica, y el profesional tuviera el deber de llenarle el cuerpo de miedos al estilo de la Inquisición medieval, o se trata simplemente de esa parte de la naturaleza humana que manipula para conseguir el control del otro.

Escribo estas líneas al terminar de ayudar a un consultante al que su astrólogo le dejo con el terror al tránsito de Saturno en cuadratura a la Luna natal y quiso tener otra opinión. Y le di la mía: En la natal Saturno y la Luna están en trino, por tanto, esa cuadratura no pasaría de mera anécdota transitoria que duraría las dos o tres semanas que durara aquel tránsito; meras dificultades al variar la actitud disciplinada de aquel niño que en esos días podría no serlo tanto como en la mayor parte de su vida.

 Mi consultante me preguntó qué transformación suponía ese tránsito puesto que Saturno hacía ese aspecto desde la casa VIII. Yo acostumbro a ofrecer todo tipo de explicaciones lo mas detalladas posible, si las tengo, sobre ciertas practicas que en mi opinión confunden más que otra cosa la interpretación, en lugar de recomendar a mi cliente que sobre esa asociación de la Casa VIII con Escorpio, simplemente pulse la tecla ERASE y a otra cosa. Pero antes de que yo le lanzara mi discurso mi cliente sonrió y dijo que no hacía falta gastar saliva, que ya había visto alguno de mis videos a propósito de eso que atiende por el lujoso título de Zodíaco en Reposo, y que había sido una reacción automática y retiró la pregunta sin más. Una reacción automática a tantas sumisiones que la gente hace tragándose cualquier cosa que le echen, también, en el ámbito de la astrología.

Anécdotas folclóricas aparte, siento curiosidad por entender qué mueve a un profesional a meter miedo a su cliente en lugar de acompañarle y tratar de ayudarlo. ¿Sienten alguna atávica satisfacción en el espejismo que supone pensar que esas metidas de miedo les eleva por encima de sus clientes, les hace importantes, pueden aumentar el monto de sus honorarios?

Pregunta que me hago cada vez que un cliente me plantea una de esas típicas actitudes de atemorizar y dejar al cliente en ese estado en lugar de aportar alguna solución, como por ejemplo la que he apuntado más arriba, o la de calcular progresiones para los años siguientes para verificar cuando “pasará la tormenta”, o también hacer un estudio más profundo de la carta natal para evaluar si ese tránsito o lo que sea, es tan mortal o no hay para asustarse.

Juan Trigo

Octubre 2021