La teoría astrológica de que la Casa II significa los recursos disponibles y no más bien los necesarios, los tengas o no, se encuadra en la filosofía de la certeza de la sociedad occidental encastillada en su obsesión por verdades petrificadas, absolutas, indiscutibles que forman la mayoría de los sistemas de creencias del llamado “mundo del desarrollo” y sus interminables guerras de religión, herencia del culto al absolutismo grecolatino, forjador de dioses feroces e  indiscutibles.

Baste recordar que al arquetipo Saturno (guardián de la Realidad) los grecolatinos lo maldijeron con el apodo de “El Gran Maléfico”.

Tal adoración al Dios absoluto empezó a resquebrajarse con las paradojas de la física cuántica demostradas no solo matemáticamente sino en el laboratorio, como el principio de incertidumbre, la dualidad onda-partícula, etc. Pero no se ha resquebrajado del todo la dictadura del Dios absoluto, porque en este parvulario que es nuestra cultura de seguridad asistimos al espectáculo de escuchar a cualquiera decir que sabe lo que es la física cuántica, cuando en realidad nadie la entiende.  Ejemplo de obsesión por estar en lo cierto; Otro acto de Fe de nuestro mundo hipnotizado por certezas, simplemente porque la cuántica no es entendible ya que abre las puertas a lo inconmensurable y eso por definición no es entendible; seria otro absudo.

Consumen zen para experimentar la sensación de trascendencia, pero no lo viven, porque no lo pueden entender, como al Camino del Tao, pues siguen enfrascados en sus proyectos y exhibiendo sus certezas y, como siempre, dispuestos a pelear contra quien se atreva a cuestionarlas, que es la base, la critica, de caminos como el zen o el Tao.

Si la casa 1 indica al individuo que empieza a andar por el mundo, la casa 2 ha de significar lo que necesita para iniciar ese camino. Y es precisamente su esfuerzo lo que determinará si va obteniendo lo que necesita o no. La cultura del paternalismo a ultranza, escenificada por el mito del Paraíso, pretende convencernos de que esos dioses absolutos proveen a sus criaturas de lo que necesitan.

Nada más lejos de la Realidad.

Especialmente en nuestro mundo del consumo ciego, en el que adquirimos por pura hipnosis publicitaria lo que NO necesitamos y ya no nos quedan fuerzas siquiera para descubrir lo que realmente necesitamos.

Juan Trigo

Octubre 2020