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Hace 2800 años aproximadamente cuando en Babilonia empiezan a calcularse eclipses y se producen tablas de efemérides las constelaciones coincidían con los signos, pero esa coincidencia es puramente anecdótica porque las constelaciones son un grupo de estrellas escogidas por convenio, no tienen ninguna consecuencia astrofísica, pues, por ejemplo, puede que alguna de las estrellas de alguna constelación ya no exista hace millones de años-luz aunque nosotros sigamos recibiendo su luz, y además se escogieron las constelaciones (como con mis hijos creábamos las de Pato Donald o Mickey Mouse) vistas desde un plano, cuando en el espacio, dos que parecen en conjunción pueden estar separadas millones de años luz. Además, fijémonos en las grandes diferencias de tamaño, aunque sean en el plano entre unas constelaciones y otras.

La astrología tiene realidad en el inconsciente colectivo porque fue creada a base de constructos mentales desde la Prehistoria, y es por eso por lo que al estudiarla podemos entendernos y comprender mejor nuestra vida, porque pertenecemos a ese inconsciente colectivo. Lo que yo llamo La Matrix Real.

El que no coincidan signos y constelaciones se debe al movimiento de la precesión de los equinoccios. Como los hindúes no tienen en cuenta ese movimiento de “peonza” de la tierra, resulta que a ellos sí les coincide, pero para los hindúes funciona otro macroconstructo formador de su inconsciente colectivo, como los chinos con sus 5 elementos en lugar de 4, etc.

El estudio de la astronomía es imprescindible para entender de donde y como fueron los orígenes de la astrología, y como calcular la posición de planetas y estrellas, la cuestión de la hora y husos horarios, etc., pero la utilización de la astrología como herramienta de conocimiento no tiene soporte en la ciencia de la astronomía; es otra cosa. Como anécdota personal, hace años visitaba a un catedrático de astronomía en la facultad de Ciencias de Barcelona par consultarle precisamente la realidad de las constelaciones, y me recibía sin utilizar lo que los astrónomos llaman el “Chip antiastrólogo” en virtud del salvoconducto que me otorga mi doctorado en ingeniería química.

Para mi, utilizar la astrología tropical, que tiene en cuenta la precesión de los equinoccios y las actuales tablas de efemérides, tanto astrológicas como náuticas, o la sideral, que no tiene en cuenta ese movimiento, es una pura cuestión de contexto cultural. La cultura es la gran matriz formadora de patrones de conducta y condicionamientos injertados en el inconsciente de las personas.

Espero haber aclarado algo de esta enorme confusión en la que vivimos los astrólogos desde el siglo pasado en que se intentó recuperar la astrología desde de los vestigios arqueológicos esparcidos por ahí entre las ruinas producidas por las prohibiciones de la iglesia católica.