Al igual que hay gente que cree que la tierra es plana o niegan la teoría de Darwin y creen que Adán y Eva existieron realmente, hay gente que acepta al pie de la letra en el determinismo del tipo “No cae una hoja de un árbol sin que Dios lo disponga”.

Afortunadamente para los negacionistas, la física cuántica resulta tan compleja e irreal que las palabras de Bertrand Russell: «Todos partimos del «realismo ingenuo», es decir, la doctrina de que las cosas son lo que parecen. Creemos que la hierba es verde, que las piedras son duras y que la nieve es fría. Pero la física nos asegura que el verdor de la hierba, la dureza de las piedras y la frialdad de la nieve no son el verdor, dureza y frialdad que conocemos de nuestra experiencia, sino algo muy diferente…». solo son elucubraciones intelectuales de algún loco.

¿Cuántas pruebas nos aporta la realidad del mundo, familiar o personal de que todo es provisional y el futuro es imprevisible? No importa, nos agarramos a cualquier “certeza” que nos vendan convenientemente.

Y no es que nuestro cerebro esté inadaptado para pensar por nosotros mismos, se trata de puro terror a la vida.

Y ya pueden leer en cualquier libro de divulgación de física cuántica, como el de la foto, que Werner Heisenberg publicó su Principio de Indeterminación en 1927 y que desde entonces ha sido comprobado exhaustivamente por la experimentación, incluso para contradecir la controversia de Einstein. No importa, no interesa, ¡¡¡lo de la hoja que cae del árbol es una certeza y punto!!!

Bueno, es una opción.

Juan Trigo