*

En mi opinión las preguntas sólo son resíduos de los excesos de la actividad neuronal del cerebro que interfieren y perturban sus funciones esenciales, como la percepción de lo inmediato y lo lejano, la del sentido del equilibrio, la conciencia del ser y su capacidad de comunicar, etc.
El problema de las preguntas es que las formulamos cuando la respuesta ya esta en nuestra mente pero no queremos admitirlo, y por tanto buscamos una respuesta, cualquier respuesta, la que sea para calmar algo que tiene un origen bien distinto, como por ejemplo sensaciones o en simple funcionamiento de las endocrinas, sin más problema.
La insatisfacción, tantas veces irreal e imaginaria, es lo que provoca preguntas que por ese mismo motivo no tienen respuesta. La insatisfacción solo se calma o “responde” sintiendo, comunicando, percibiendo, siempre que logremos después de mucho esfuerzo ser sinceros, obviamente con nosotros mismos.

Juan Trigo