EL PENSAMIENTO RACIONALISTA NO SIRVE PARA EXPLICAR LO QUE TRASCIENDE LAS APARIENCIAS.

Empecemos por el testamento de Isaac Newton, por el que con sus ecuaciones y planteos de la física clásica sintetizados en su Deus est Machina (Dios es una máquina) les dijo a sus discípulos que les dejaba todo atado y bien atado, solo debían terminar los flecos.

Esos flecos dieron origen a la física cuántica y que al tirar de ellos se desmorona el edificio newtoniano porque nada estaba atado ni bien atado. Solo ese mecanismo de defensa del miedo humano llamado “orgullo” le hace pensar que lo tiene todo controlado. Nada más lejos de la realidad. ¿Conn cuántos callejones sin salida se encontraron Schrödinger, Heisenberg, Higgs, etc., a enfrentarse con la observación de los confines de la ciencia, la Metafísica? Principios de Indeterminación, Materias Oscuras, Partículas de Dios, etc.

Es interesante la célebre parafrasis “El observador no solo modifica lo observado, sino que ES lo observado”, que viene de la imposibilidad de observar una partícula a no ser que la bombardeemos con otra y midamos sus trazas en artilugios como la “cámara de niebla”, que no hacen más que certificar lo que un niño de 6 años ya puede deducir: A esos niveles de pequeñez, que ni el más potente microscopio electrónico o de plasma puede vislumbrar, ¿qué sentido tiene hablar de mediciones? Eso sí, escapamos con la elegancia de una elucubración universitaria en forma de teorema o principio, solo para tranquilizar las conciencias de quienes reciben tanto dinero de los impuestos.

Bien, pues la interpretación astrológica, como la alquimia y las ciencias sensitivas no necesita quedar atrapada en esos intelectos elegantes, simplemente porque son una excusa y no sirven para nada. Ya he dejado atrás, porque llevo años diciéndolo públicamente, que tampoco tiene sentido bloquear la interpretación astrológica con los grilletes del método científico + la “regla de falsación de Karl Popper, simplemente porque excluye de la Universidad técnicas y disciplinas muy útiles para el ser human o como el psicoanálisis junguiano, freudiano, la homeopatía, etc.

Dicho todo lo cual, me queda simplemente concluir que la interpretación astrológica trasciende la ciudad amurallada de la razón, además por un hecho muy simple:

La razón se mueve dentro de un marco de referencia impuesto por los condicionamientos socioculturales acerca de lo que es “bueno” de lo que es “malo”. Puros conductismos pavlovianos (lo del perrito hambriento y la campanilla) para que seamos “niños obedientes”, es decir piezas de la Gran Máquina. Y la ciencia astrológica necesita trascender todos esos grilletes y volar hacia lo sensitivo y la intuición instintiva. Pero como sabemos por sobrada experiencia que la humanidad vive en el parvulario de lo Lunar, hemos de dotar esa trascendencia con el sentido común de la ciencia antigua, por ejemplo, comprobando en la practica cualquier “iluminación” que nos haya asaltado de pronto, es decir, estás muy atentos a “iluminaciones” procedentes de frustraciones emocionales y demás estados de ansiedad.

Juan Trigo

Marzo 2022