“Y es que en realidad cuando uno viaja por la historia hay muy pocos lugares y en momentos concretos a los que desearía pertenecer. Las Cortes Galantes de Foix del 1200 y la espiritualidad de los cátaros, para mí eran uno de ellos. Probablemente estuviera huyendo de las burdas contradicciones de mi tiempo, en las que nadie cree que viva una democracia y sin embargo no hace más que perpetuarla cerrando los ojos y abriendo la boca, ceguera y glotonería, un perfecto condicionamiento para dominar a la población más numerosa del mundo y a la más poderosa. Grandes y voraces fieras domesticadas como gatitos, con los ojos permanentemente vendados y una droga que les hace tener un hambre insaciable, el consumismo.”

Juan Trigo, en su novela “Vortices”