Llevo nueve meses de gestación con el Asc de la RS en casa XII. Y se me ocurre un mensaje, una salutación a todos… ninguna, ningún mensaje. El paisaje es apacible, interminables campos de cereal bajo el Sol de un espléndido Agosto (en mi carta natal la cúspide de la XII está en Leo) antes de que aparezcan las máquinas cosechadoras. Pasa un airecillo suave y cálido. El mundo parece haber detenido sus ritmos por unos instantes para dejarme sentir esa totalidad del esplendor en la yerba, como si nada tuviera que suceder a continuación o tuviera que suceder todo. 

Recuerdo, hace 35 años, en una de esas ceremonias de los derviches giróvagos de en Estambul, que duran toda la noche y se celebran los jueves. Después de varias horas de danza e invocación es al son de las ney (flautas) y los tambores, el Sheikh (el gran maestro), se dirigió al grupo de extranjeros que asistíamos por primera vez, indicando que ya podíamos formular nuestras preguntas. Tuvo que dirigirse expresamente a mi porque una paz tan absoluta me embargaba que la sola palabra “preguntas” carecía absolutamente de sentido. Tuve que responderte directamente por temor que se ofendiera: “Mi amado Pir (tratamiento dado a los grandes maestros sufís en Irán y Turquía) le agradezco de corazón su interés, pero lo cierto es que no tengo preguntas. Todo está muy claro”. El se me quedo mirando unos instantes y por fin emitió una escueta sonrisa de niño.

De ese modo, sin preguntas ni expectativas del mental, es como os saludo, con el deseo que extraigáis el conocimiento de vuestros planetas en la XII o los tránsitos de otros por ella.