Pero no es culpa suya, hay que salir en su defensa; la cultura grecolatina está plagada de tragedias, castigos terribles para toda un eternidad, que se han ido injertando en el inconsciente colectivo. Es comprensible a todas luces que hay quien vea en la Casa VIII en una Carta Natal solo  la figura enjuta y negra con la guadaña, o en la casa XII el exilio, la huida hacia ninguna parte, la persecución infinita; forma parte de lo que ha mamado nuestro árbol genealógico ancestral.
Tal como yo lo veo, la verdadera evolución es más bien une DE-volución de todas esas fantasías terrorificas que forman nuestra historia, porque, aunque vivir en este planeta no sea tarea fácil, ¿para que complicarlo con miedos adquiridos, esos miedos que se avanzan en el tiempo y en la distancia para proyectar en la mente solo formas del pánico.